Una triste mañana

Los días se vuelven incoloros.
Zozobra es lo que brota en los rincones.

Lo peor aguarda de la puerta hacia afuera, esa despedida física, eterna, de un amigo que no volverá a visitar, llamar o mandar un mensaje de texto. Arde, ver el dolor vencer a un cuerpo resentido que alguna vez abrazó y resguardó cariño.

Despedaza el alma atestiguar esa imagen de desintegración, del tránsito de desapego con esta dimensión. Pero el tecolote ya cantó. Su vuelo, tristemente, espera.